miércoles, 16 de abril de 2014

Del Romance al juicio

Buscando una cena romántica un hombre de la localidad de Wilde ha sido llevado a juicio. La versión de Romeo y Julieta en la cual Romeo, se enfrenta a el juez.

        Francisco Gutiérrez de 32 años de edad, que vive en la localidad de Wilde, es un simple hombre buscando el éxito para una relación, pero lo único que consiguió fue ser llevado a juicio por romper el balcón de su vecina Juliana Martínez.
         Francisco se encontraba el día de ayer a la noche, alrededor de las diez y media, tocando baladas frente a la ventana de su vecina con el fin de lograr un triunfo amoroso. Después que pasaron poco más de treinta minutos y la bella damisela no salía a su balcón, nuestro héroe logró treparse por una de las columnas por la cual pudo llegar al balcón, pero en ese momento, pudo distinguir que una parte del suelo estaba diferente al resto, pues la pintura se veía diferente.
         Pero así y todo continuó tocando el príncipe para su princesa. Solo había logrado tocar dos acordes cuando el balcón comenzó a desprenderse de sus costados. Primero se escuchó un pequeño "click" y luego el "tac tac" de las primeras piedras de revoque que comenzaron a desprenderse de la pared. Y así, poco a poco, se fue cayendo nuestro héroe que, por cierto, no terminaría su historia besando a su dama antes de medianoche. Su final fue diferente, muy diferente.
        El balcón había estado en remodelación el día anterior ya que tenía humedad en el piso, por lo cual hubo que rehacer esa parte. Como estaba a gran altura, y era un trabajo muy difícil, el precio de la remodelación era muy alto, rondaba alrededor de los 20.000 pesos.
         Después de la larga caída, salió la vecina por la puerta principal, con la cara pálida y con el teléfono en la mano. Había llamado a la policía. A estas alturas los vecinos ya habían salido de sus casas a ver la escena que estaba pasando afuera: "Nunca me hubiera imaginado que una historia de amor pudiera terminar así. Romeo va a morir al final, pero de vergüenza frente a todos nosotros, y sobre todo, delante de nuestra vecina." Fue el comentario de uno de los vecinos de la zona. El hombre había quedado enterrado entre los escombros y, por supuesto, su guitarra destruida, de la que se escuchó el ruido desafinado de las cuerdas al partirse, mientras todos miraban.
        Luego de un par de horas, la vecina ya lo había denunciado por violación a la propiedad privada y por su mismo destrozo. Ahora deberá pagar la suma total del valor del balcón, más lo que dicten en el juicio que le corresponda dar por sus acciones.
        Las autoridades dicen que no será un juicio muy largo, tampoco muy complejo. Pero aún así, a nuestro galán le llevará mucho tiempo poder arreglar lo que hizo. Y también, deberá buscarse una nueva forma de atraer  a las mujeres. Fue un final muy triste, esta historia no terminará "vivieron felices para siempre", sino mas bien "Francisco queda declarado culpable", y un balcón roto.