Había una vez una mujer con una olla de miel en la cabeza. Que pensaba que
cuando vendería la miel compraría hadas, vendería las hadas, con el dinero que
hiciera con ellas, compraría dragones, y con la piel de ellos construiría un
gran castillo. Pero de repente apareció un duende y rompió la olla, por tan distraída que estaba con su pensamiento.
Luego se empezó a angustiar mucho por el dinero y murió sola por tan
ambiciosa. Y así de boca en boca, se fue trasladando por los reinos.
Maria Sol Martire
